SOMOS



Cristianos.
Sólo eso.
Llamados por el Maestro a seguirle.
Desde distintas comunidades cristianas.
Son Iglesias hermanas.
Separadas por lo accesorio.
Y unidas en el centro, como radios de rueda confluyentes.
Unidas en Jesús, el Cristo.
Con la voluntad y la necesidad de encontrarnos en El.
Porque creemos que la gloria del Padre es que sus hijos estén unidos.
Sabemos que sólo El tiene el poder de juntarnos olvidando lo que nos separa.
En Taizé ha sido posible. Aquí, ¿por qué no?

Quienes se apunten a este camino,
quienes queráis regar esta semilla
...pasad y sentaos.




sábado, 1 de julio de 2017

Junio brillante, año abundante

Se nos ha ido Junio, y con él nuestro curso y los encuentros de este año. Vamos a echarlos de menos!
Ayer nos juntamos alrededor de una docena de personas. Al que preparaba se le notaba nervioso: las fotocopias, la música, la guitarra, las canciones, los lectores,...A decir verdad, no es fácil relajarse y disfrutar así. Eso es lo que tiene preparar una oración un mes, pero todos sabemos que esas tareas puntuales o mensuales conllevan un servicio al grupo con generosidad.

Hubo canciones escuchadas. A mí me gustan más, y eso que soy el de la guitarra. Es que, sinceramente, no somos lo que se dice un grupo cantor; se suelen escuchar 3 o 4 voces y además muchos cantos son difíciles de tocar y de cantar por sus tonos. No hay más instrumentos, no los cantamos a varias voces, la adaptación a la guitarra no siempre es buena...Y a veces siento que los cantos descentran más que otra cosa. Por eso muchas veces el escuchar un coro con los cantos auténticos te mete más en la oración y puedes aprovechar para orar. No sé, sería tema para debatir en la tertulia un día o para dejar comentarios a este texto al final.

Bueno, basta de pegas....porque no sé si os pasó también a vosotros, pero yo salí encantado. Y sobre todo fue por el momento mágico de la oración compartida. Es una pura bendición el poder ser partícipe de la hondura de la oración de los hermanos. Fresca, sincera, espontánea, sin discursos preparados, sin autoescucha,...sólo unas pocas palabras dejando hablar al corazón. Gracias a todos los que compartisteis vuestra oración al Padre, por vuestra generosidad.
Unirse en silencio a las palabras de los otros es una fuerza invisible y poderosa que crea fraternidad. Me gusta en el mundo evangélico y pentecostal cómo cuando uno comparte su oración, el resto de los hermanos, a la vez, le acompaña dando gracias en alto o diciendo amén en el medio o al final de esa oración.

El tema de la nuestra esta vez era "Muéstrame tu rostro". Comenzamos invocando al Espíritu con una canción, dando paso a un salmo en que expresamos nuestra sed de Dios.
A veces sentimos su ausencia y parece que se nos esconde su rostro. Momentos de desierto en el que nos preguntamos por qué tuvimos que salir de Egipto, por qué tenemos que luchar contracorriente, por qué caminamos tristes como si hubieran matado a nuestro Señor, por qué ya parece que no está con nosotros, por qué no acertamos a verle en nuestra vida diaria...
Pero, como decíamos en nuestra oración compartida, sólo aquél que se pregunta estas cosas también descubre que no puede sino seguir buscando sus huellas porque una vez aquel galileo le robó el corazón. Sólo aquellos que le hemos conocido nos preguntamos: ¿A dónde iremos Señor? Sólo Tú tienes palabras de vida eterna.
Y seguimos cantando: En ti Señor reposa todo mi ser. He sido amado por ti.

Después Dolores Aleixandre nos proponía un texto para superar nuestra sensación de ausencia:

"En un rato tranquilo, haz memoria de momentos o épocas de tu vida en los que has estado a punto de alejarte de Jesús y de su comunidad, o incluso has llegado a abandonar por una crisis de fe, por rebeldía, por situaciones personales difíciles...


Recuerda alguno de esos momentos y la experiencia que viviste de falta de sentido, de ausencia o lejanía de tu verdadero centro. Reconoce en la trayectoria, a aquellos discípulos de Emaús, tu propia trayectoria de búsqueda de vida verdadera: ellos han vivido en su propia carne cómo huir de la cruz para asegurarse, traicionar para salvarse, alejarse decepcionados... Pero eso no les ha dado vida verdadera, sino insatisfacción y vacío.

Recuerda también  fueron los caminos misteriosos por los que volviste (o sientes el deseo de volver...) a Jesús: personas, acontecimientos, palabras... Y cómo el Resucitado se ha hecho tantas veces el encontradizo contigo para devolverte la alegría, la paz, el perdón, el sentido...

Deja que fluyan en tu corazón el agradecimiento y la alabanza por la vivencia, tantas veces renovada, de reencuentro con Jesús y su evangelio, por la alegría de hacer la experiencia de que es posible la relación auténtica con los demás, de que vale la pena luchar por un mundo más humano y fraterno.

Repite una y otra vez: “Señor ¿a quién vamos a ir? Sólo, Tú tienes Palabras de Vida Eterna...”

Pues aquí nos quedamos, dando gracias por las maneras en las que Jesús se ha hecho el encontradizo con nosotros en el camino para devolvernos la alegría, la paz interior, el sentido....
Que estas vacaciones le sepamos descubrir cada día a nuestro lado. 

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡FELIZ VERANO!!!!!!!!!!!!!



lunes, 5 de junio de 2017

martes, 30 de mayo de 2017

Agua por Mayo, pan para todo el año

Escasa asistencia al encuentro de mayo. Quizá fue la lluvia...aunque visto el refrán y la sequía del país....bendita agua. Pero el número nunca es un problema: "Donde dos o más...". Me atrevería a decir que bastaría sólo una persona; de hecho hay precedentes en nuestro grupo de Taizé y os aseguro que aquel día también estaba Jesús allí.

Preparó Flora, que nos introdujo en la oración recordando a la comunidad de Taizé, que quiere ser un signo útil para el mundo y la Iglesia.
La segunda lectura fue el salmo del caminante: " Dame agua fresca...lléname de tu paz y tu presencia...Me abro a las sorpresas de tus sendas, siempre nuevas".
Y el evangelio continuaba hablando del camino de nuestra vida con el buen samaritano.

Somos caminantes sedientos de un agua que nos sacie la sed, que nos restaure por dentro. Avanzamos a veces a tientas, a menudo se borra el sendero bajo nuestros pies por vivir contracorriente en un mundo que avanza en dirección opuesta. Nos ciega la tormenta de arena, se nos seca la garganta, y el rugido del viento apaga nuestra voz. Pero a pesar de todo caminamos en busca de la tierra prometida, fiados de una promesa...."yo estoy con vosotros". 

Padre, no dejes que nos paremos, ayúdanos a seguir caminando, aunque sea con paso cansado. Muéstranos tu rostro. Queremos descubrirte en nuestro camino. Queremos fiarnos de tu promesa, a pesar del dolor, de la noche, del miedo....
Aunque no vemos el sendero sabemos cuál es tu camino...pero queremos verte en él, descubrirte a nuestro lado...

Y parece que Dios nos respondía con la parábola del samaritano. ¿Quieres ver mi rostro? Pues busca en los márgenes del camino, donde viven los excluidos del sistema, los marginados de un mundo que no se detiene por nadie y que desecha a los que no encajan en sus leyes perversas. Busca en los márgenes donde viven los asaltados y heridos, que sobreviven sin la esperanza de que alguien se pare y les devuelva al camino. Busca en los calvarios de tu historia, en donde viven los crucificados que cargan con el peso de una cruz que ahoga sus vidas.
Allí me verás. En el camino de Jerusalén a Jericó. No te quedes junto al templo. Mucho antes que en los sagrarios de las iglesias puedes encontrarme en aquellos hermanos que necesitan un poco de luz en su noche. Tú serás mis brazos largos para que sepan que son mis preferidos.

Si tenéis cinco minutos leed este texto de Dolores Aleixandre que, como siempre, es un viento fresco de esperanza.
Poniendo "peros"